síndromes en las campañas

7 síndromes en las campañas del tercer sector

Hay una pregunta que me han hecho cientos de veces. Organizaciones con las que trabajo, amigas que me invitan a un café (o si hay suerte a comer) e incluso algún desconocido a través de redes sociales. La pregunta en cuestión es ¿por qué mi campaña no funciona? o en su defecto ¿por qué no funciona como esperábamos?

La respuesta, a bote pronto, es complicada de encontrar. Incluso teniendo mucha información es posible no encontrar una explicación. Como escribí en otro sitio esto de las campañas no es una ciencia exacta. No es la ley de la gravedad. Así que hay factores (o sumas de factores) que pueden tener una incidencia alta en nuestra iniciativa y que escapen de nuestro control e incluso de nuestro conocimiento.

No obstante, cuando he podido rascar un poco me he encontrado con algunos elementos comunes. Muchos de ellos son recurrentes, tanto que podríamos hacer una lista de los síndromes de la campaña poco eficaz. No quiero decir que superándolos el éxito de las iniciativas esté garantizado, pero sí que reduciremos las opciones de fracaso. Aunque podría ser más extensa, hay 7 especialmente relevantes. Ahí van:

Síndrome alérgico a la medición

Quizá sea el más importante de esta lista. A la pregunta “¿por qué crees que mi campaña no ha funcionado?” lo primero que suelo preguntar es por el objetivo de la campaña. Y ahí en numerosas ocasiones surge el silencio, el “no sabría decirte” o formulaciones difusas sin cuantificar del tipo “sensibilizar a la población de Murcia sobre el tema X”. Formulaciones éstas en las que no se ha definido qué es sensibilizar. O en las que incluso no se sabe bien qué es Murcia, ya que una parte del equipo piensa que es la capital y otro toda la comunidad autónoma.

Total, que lo que queremos no se fija previamente o se hace de una manera tan vaga que es imposible cuantificarlo. El éxito o el fracaso se define, inevitablemente, en base a intuiciones, a si se ha movido mucho o poco o si nuestro entorno nos dice que la campaña ha sido buena o no lo ha sido tanto. Es decir, que es imposible saber de una manera más o menos “científica” si la campaña funcionó o fracasó.

Síndrome de la ciudadanía en general

Otro de los clásicos de las campañas del sector: dirigirse y/o buscar el apoyo de la ciudadanía en general. Como si se pudiera hacer llegar una propuesta a una persona que acaba de cumplir los 18 años y otra que se acaba de jubilar con las mismas herramientas y códigos de comunicación. Como si no hubiera ninguna diferencia entre personas que viven en Barcelona capital o en un pueblo de 5.000 habitantes de la provincia de Cádiz.

Síndrome del 15M

Desde hace unos años todo lo que no sea una campaña que llene las calles de asambleas e inunde las redes sociales parece que es un fracaso. Llama la atención que haya que decirlo, pero parece que es necesario: el 15M y tu campaña no son lo mismo. Y, además, hay muchas más opciones además de una acampada en Sol. Aunque mucho menos vistoso, el cabildeo, por poner un ejemplo, puede ser también muy efectivo (sin duda, por supuesto, lo ideal sería que nuestras iniciativas tuvieran un soporte social masivo).

Síndrome del paquete básico

Hay organizaciones que tienen un paquete básico de campaña y que lo aplican a todas las que ponen en marcha independientemente de la temática, el público y el objetivo. Abunda el paquete compuesto por vídeo, folleto y redes sociales que se aplica para una campaña de salud y otra de educación; para una dirigida a estudiantes universitarios y a otra a profesorado; a una que busca incidir en medios de comunicación y otra cuyo objetivo es cambiar una ley.

Síndrome de la casa por el tejado

Es una variante del anterior. Consiste en pensar en las acciones o los productos antes de definir qué se quiere conseguir. El típico vamos a organizar una manifestación en el día X y luego montamos la campaña para justificar esa acción. En vez de construir desde abajo para determinar cuál es la mejor batería de acciones en base al objetivo de la campaña, que es lo importante. Que la manifestación (o lo que sea) sólo es el medio, no te olvides.

Síndrome del palabro oenegero

Otro de los clásicos de los que he escrito varias veces, pero que siempre está bien recordar. Campañas llenas de tecnicismos, parrafadas aburridas, etc. Lo digo siempre: si no eres capaz de explicarle en 300 palabras a tu madre de qué va la campaña dale una vuelta a la comunicación.

Síndrome de los mundos de Yupi

He visto planificaciones de campañas con acciones en varias comunidades autónomas, una estrategia de redes sociales ambiciosa, planes de prensa personalizados, decenas de materiales en diversos formatos e idiomas,… y recursos irrisorios. Resultado: frustración y fracaso. El papel lo aguanta todo y cuando planificamos es fácil que nos vengamos arriba. Seamos realistas, con una persona a media jornada que tiene que hacer otras muchas tareas y 3.500€ se puede hacer lo que se puede hacer. Milagros seguro que no. Porque hacer campañas bien cuesta dinero y mucho tiempo.

¿Por qué mi campaña no funciona? Quizá esté afectada por alguno de estos síndromes Clic para tuitear

Terminé de escribir este post en Viveiro el 22 de julio de 2019

Etiquetas:
2 Comentarios
  • Antonio Rivas
    Fecha 10:42h, 25 julio Responder

    Genail todo, sólo un detalle, eso de poner a la madre de uno “si no eres capaz de explicarle en 300 palabras a tu madre…” como si el rol de madre fuera la unidad de medida de la simpleza, me chirría un poco, Si ponemos otros ejemplos tales como “si no eres capaz de explicarle a tu padre…” y ahí vemos la presunción de roles de género… en fin, otro detalle para añadir a las campañas…

    • Jorge Castañeda Pastor
      Fecha 07:51h, 26 julio Responder

      Hola Antonio. Para nada hay una relación entre “madre” y “simpleza”. Todo lo contrario. De hecho propongo que se pregunte a una madre porque creo que pueden ser personas que, aunque desconozcan un tema, pueden tener criterio para hacer un análisis interesante. Evidentemente esto viene condicionado por mi historia personal, para otras personas este papel lo podrá hacer mejor un padre, un tío o una hermana. No hay ningún tema de género detrás de mis palabras.

Deja tu comentario

Pin It on Pinterest

Shares
Share This