el síndrome de la gente no participa

Es hora de superar el síndrome de «la gente no participa»

Hay que superar el síndrome de la gente no participa. Una frase que debería colgarse en las paredes de todas las oficinas de ONG. En este sentido, comparto tres barreras entre comunicación y participación. Pueden leerse en Redes de vida desbordantes de Tomás R. Villasante. Un texto para el que toma ideas sobre comunicación ambiental de Concepción Piñeiro que, como dice, el autor “son extensibles a muchos otros ámbitos de la comunicación y de la participación en general”. Añade Villasante que se suele caer en estos aspectos problemáticos porque somos espontaneistas, poco rigurosos en las metodologías. 

La falta de una planificación exhaustiva

“Se supone muchas veces que la gente está deseando participar, y que solo con plantearlo ya la gente va a venir a lo que nosotros digamos. ‘Es hora de superar el síndrome de la gente no me participa o la gente no me escucha’. Más bien lo que suele suceder es que nosotros no escuchamos a la gente, dónde está, cuáles pueden ser sus motivaciones, y por eso la gente no acude. Falta planificar bien el escuchar a la gente, y partir de lo que quieren lo más ajustadamente posible, pues se trata de una cadena de comunicación que en cualquiera de sus eslabones puede tener dificultades. (…) ‘Lo que se dice no es necesariamente escuchado. Lo que se escucha no es necesariamente entendido. Lo que se entiende no necesariamente implica que se esté de acuerdo con ello. Aquello con lo que se está de acuerdo no necesariamente se lleva a cabo. Aquello que se hace no necesariamente se repite’. O sea, para que haya una cierta eficiencia en las metodologías participativas hay que saber responder a los eslabones de esta cadena con los dispositivos adecuados, desde la escucha hasta la aplicación”.

Los juegos de poderes

Tanto los explícitos como los no explícitos, “que siempre aparecen en todos los procesos participativos, y que suelen ser la causa de la mayor parte de los fracasos en lo cotidiano. Es decir: interferencias internas, intereses no explícitos, la tiranía de la notoriedad, la descoordinación entre entidades sobre mensajes afines. Y sobre la base de que no se superan las diferencias aprendidas en el patriarcado de peleas entre familias y entre frotarías, quienes nos dedicamos a estas metodologías venimos a coincidir que suele ser el primero de los males a erradicar. (…) Los grupos promotores o motores que se puedan constituir tienen aquí una tarea clave para contrarrestar los vicios que se han heredado de las formaciones patriarcales, como suelen ser las disputas personalizas disfrazadas de ideologías o religiones (por ejemplo) para justificar muchos intereses de notoriedad o de rivalidades”.

Errores frecuentes asociados al mensaje

“Hay también aspectos que son más propios de la comunicación y la inexperiencia humana. (…) ‘1. Un mensaje de corte generalista o banal para plantear soluciones a problemas complejos […] 2. Un mensaje dirigido a todos los públicos produce un efecto de rechazo […] Algunas personas entrevistadas señalan como inexistente este gran público, puesto que desde la perspectiva sociológica, las personas pertenecen a diferentes grupos sociales (…) 3. Los dos extremos: catastrofismo y esteticismo […] el miedo regularmente produce apatía […] en lugar de caer en el catastrofismo o contar grandes verdades, hay que dar o construir soluciones […] 4. Propaganda institucional […] el uso propagandístico resta credibilidad al contenido […] 5. Facilitar la respuesta hecha y no dejar espacio para la reflexión […] 6. Usar tecnicismos […] 7. Culpabilizar al individuo y cargar con excesiva responsabilidad a la ciudadanía […] 8. El etiquetado se trata de una comunicación muy normativa que cosifica el objeto de comunicación mediante una etiqueta […] dificultando la construcción de vínculos cotidianos y propios con el tema’. La comunicación se centra en decirnos: ‘tienes que ser bueno con…’ pero ‘sin prácticas concretas’. Y esta diferencia comunicativa consigue que no haya eficacia».

3 barreras entre comunicación y participación: planificación, juegos de poderes y mensaje… Clic para tuitear

 

Notas

Las negritas son mías.

La cita es de: Tomás R. Villasante (2014) Redes de vida desbordantes. Fundamentos para el cambio desde la vida cotidiana. Los libros de la catarata, Madrid.

 
 
 
Terminé de escribir este post en Madrid el 13 de agosto de 2017

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