incidencia pública

«Hablar de defensa de derechos pasa, necesariamente, por hacer incidencia pública»

Hace ya unos años trabajé en Entreculturas. Entre que es una ONGD grande y que mi puesto de trabajo no estaba en la sede central, creo que nunca coincidí con Valeria, así que, como ocurre con otros de los «agitadores y agitadoras del vecindario», nos conocemos sobre todo de Twitter donde hemos tenido varias conversaciones interesantes. Entre eso y varios textos suyos que tengo en la carpeta de destacados era obligatorio invitarla a que pasara por aquí.

Como os decía trabaja en Entreculturas como responsable del Departamento de Estudios e Incidencia, aunque, como también es habitual en estas entrevistas, responde de manera personal. Es jurista y lleva más de 20 años dedicada a la cooperación al desarrollo, con experiencia en programas y advocacy (incidencia pública), educación, participación y, últimamente, refugio y migraciones.

Sigan leyendo para ver qué me contó.

Pregunta: ¿Cómo ves la Educación para el Desarrollo en España? ¿Es el patito feo de la cooperación?

Respuesta: Yo creo que en general, la Educación para el Desarrollo ha ocupado un lugar secundario en las organizaciones de cooperación al desarrollo. De siempre, la estrella ha sido la cooperación en terreno, las acciones y proyectos y esto se refleja en los presupuestos de las organizaciones, en sus acciones, en el personal que asignan y, por supuesto, también en la financiación pública. Hay que resaltar que muchas organizaciones gubernamentales se constituyen para recaudar fondos y financiar a sus contrapartes y sus proyectos en el Sur y, aunque esto ha quedado desfasado en la misión de la mayoría de las organizaciones, lo cierto es que en parte todavía pervive en la práctica de muchas de ellas. Con todo, muchas ONG han hecho y llevan a cabo un trabajo educativo importante en nuestro país.

En cualquier caso, creo que lo que hoy tenemos que preguntarnos es cuál es el rol que debemos tener  las organizaciones de cooperación al desarrollo para ser relevantes en el mundo de hoy y en el futuro. Lo desarrollo en este post más extensamente, pero para mí, el rol de las ONG pasa por (1) construir narrativas y hacer pedagogía -e insistir en que la transformación social pasa, necesariamente, por la transformación en valores y la individual-; (2) denunciar y ofrecer alternativas en campañas de sensibilización e incidencia; (3) globalizar la solidaridad; (4) propiciar encuentros; (5) aprender de las organizaciones del Sur y de sus luchas y trasladarlas a nuestro entorno; y (6) compartir espacios para la incidencia y unir y universalizar la lucha por los derechos humanos. En definitiva, en acompañar a las personas pobres y marginadas en sus luchas y reivindicaciones y en trabajar por una ciudadanía comprometida que haga de este mundo un lugar más justo, sostenible y solidario para todas las personas.

P: Hace algún tiempo dabas 8 razones por las que las organizaciones sociales deben hacer incidencia y apuntabas algunos frenos para que este tema esté más presente en las agendas de trabajo de dichas entidades. ¿Cómo salvamos esos miedos, reticencias, frenos,…? ¿Cuáles deberían ser los próximos pasos como conjunto de organizaciones sociales? ¿Quién debería darlos?

R: Yo creo que hablar de defensa de derechos pasa, necesariamente, por hacer incidencia pública, es decir,  analizar e investigar, comunicar, educar, movilizar, trabajar en red, influir en los tomadores de decisiones,… Ahora bien, ¿cuáles son las limitaciones o frenos que tenemos las organizaciones? Hay varias: en mi opinión, hacer incidencia es incómodo y en determinados momentos, te pone en posiciones controvertidas; otra limitación relevante es la financiación. La mayoría de las organizaciones reciben subvenciones públicas de administraciones y empresas, por lo que criticar sus decisiones se hace en ocasiones muy difícil, ante el temor perder esta financiación. La tercera, es la necesidad de que las organizaciones cuenten con capacidades específicas de análisis e investigación, de trabajo en red, de tejer relaciones institucionales, de lobby o cabildeo de las que muchas organizaciones carecen.

Que la incidencia pública esté en su agenda es una cuestión de voluntad  y del convencimiento en el liderazgo de las organizaciones de que es relevante, también para tener voz, discurso, opinión, interlocución, que es una parte integrante del trabajo a favor de un mundo y sociedades más justas. Creo que la alianza entre organizaciones es importante y ésta se puede hacer también en foros y plataformas, como la Coordinadora de ONGD u otras campañas y alianzas. 

P: Cuando hablamos de incidencia casi siempre pensamos en el Norte, en España, Unión Europea,… ¿Pasa el futuro (quizá también el presente) de la cooperación al desarrollo por la incidencia, el fortalecimiento de la sociedad civil, etc. en el Sur y no tanto por la imagen de proyecto típico que casi todo el mundo tiene en mente (construcción de infraestructuras, por ejemplo)?

R: Creo que la clave para hacer incidencia en el «Norte» es que haya incidencia en el «Sur» si es que todavía nos sirven estas delimitaciones. Efectivamente, si no queremos una incidencia en temas globales o de cooperación al desarrollo desgajada de la realidad, es importantísimo contar con las personas afectadas directamente, con los colectivos y organizaciones de base.

Una de las posibilidades de organizaciones situadas en España o en Europa, o de las organizaciones internacionales, es fortalecer las capacidades de las sociedades civiles de los países en los que trabajamos para el análisis, la organización comunitaria, el trabajo en red para la incidencia, la vigilancia, o la reivindicación de derechos, y la participación en el diseño de políticas públicas, por citar sólo algunos ejemplos. Asimismo, habilitar espacios en nuestros países o en aquellos con influencia en tomas de decisiones, en los que se diriman estos asuntos, para influir en ellos. Creo que muchos temas globales deben tratarse en alianzas y coaliciones que abarquen diferentes países y que articulen lo local, lo nacional  y lo internacional.

P: Una vez que se da el paso de hacer incidencia, si se quieren alcanzar objetivos ambiciosos, aparece el trabajo en red como uno de los imprescindibles. Aunque se han dado pasos importantes, sigue siendo un reto. ¿Cómo avanzamos en este tema?

R: Efectivamente, el trabajo en colaboración con otros, en red o en alianza es, desde hace años, un auténtico mantra para las organizaciones sociales. En un mundo globalizado, parece casi imposible emprender proyecto alguno en solitario si se pretende tener cierto impacto. En mi experiencia, las claves para el éxito del trabajo en red en incidencia (y creo que también en general) son las siguientes:

1. Un grupo de personas comprometidas y apoyo institucional. Nada es posible sin la pasión, la determinación y el esfuerzo de un grupo de personas que quieran sacar adelante un determinado proyecto. También es importante el apoyo de las instituciones  al conjunto y al trabajo que ésta realice, para dotar de recursos y para que la red se considere un proyecto relevante en cada institución que la permee de arriba abajo y en la que las organizaciones se involucren plenamente.

2. Un objetivo y horizonte común claro, que vaya más allá de los objetivos e intereses particulares de los miembros, así como relaciones de confianza. La voluntad de construir algo conjunto más allá del interés particular de las organizaciones es fundamental. Primar esto es clave.

3. Definición de roles y de funciones. La red requiere una buena definición de objetivos, de roles y de funciones, de reparto equitativo entre sus miembros, así como las  representaciones, los mensajes comunes, los logos de las organizaciones. La red debe sumar y aportar algo más y algo diferente a lo que se lograría de manera individual.

4.  Las acciones deben tener líneas comunes,  pero no deben encorsetar.  Debe haber un cierto equilibrio entre «control» y «descontrol», entre dirección y autonomía. Más bien diría que no hay que tener miedo a «perder un cierto control», quizás las acciones y resultados no sean exactamente los esperados, pero la creatividad y la asunción de mayor responsabilidad e implicación lo compensa con creces.

En mi experiencia, algunos indicadores de éxito del trabajo lo constituyen la suma de muchas más personas y organizaciones a la causa,  así como la apropiación del trabajo desarrollado y de la red en un sentido de pertenencia, de modo que termina siendo de todos y de nadie al mismo tiempo. En definitiva, el trabajo en red puede ejemplificar aquel proverbio africano:“ Si quieres ir rápido, camina solo, pero si quieres llegar lejos, camina acompañado”.

P: Y probablemente el otro gran tema vinculado a la incidencia sea el de la conexión con la ciudadanía para lograr un apoyo y una movilización amplia. Surge ahí la idea muy de moda de la creación de un nuevo relato inspirador, motivador,… Pero, desde mi punto de vista, en lo social sigue predominando una comunicación compleja, lejana, centrada en el problema y no en la solución, que sigue girando en el eje izquierda-derecha,… ¿Qué opinas al respecto?

R: Creo que hay varios temas interesantes en la pregunta, como son las narrativas y también la movilización de la gente. En cuanto a las narrativas y relato en general hay diagnósticos acertados en muchos casos, pero falla más la propuesta de alternativas que, lógicamente, es más difícil. Creo que las ONG debemos ir más allá del relato o narrativa y encaminarnos al posicionamiento. Es decir, se trata de ofrecer una determinada visión de cómo ocurren las cosas, pero también de tomar partido, de no ser neutrales.

.@vmendezdevigo: 'las ONG debemos ir más allá del relato y encaminarnos al posicionamiento' Clic para tuitear

Superar los ejes derecha izquierda también me parece fundamental. Hay temas globales como el cambio climático, las migraciones, la violencia contra las mujeres que no deben ser patrimonio de las ideologías, sino que deben aglutinar a millones de personas, colectivos, organizaciones, gobiernos, etc. Ahí el posicionamiento, el tomar partido en luchar por unas políticas que pongan en el centro a las personas refugiadas y migrantes, por ejemplo -y decirlo abiertamente- me parece fundamental.

También hay dos cuestiones en las que creo que hay mucho que avanzar:

1.- Generación de pensamiento y alternativas y, en ese sentido, la alianza con Universidades y centros de generación de pensamiento (think tanks) resulta fundamental. No es una alianza sencilla, pero si se logran solventar obstáculos, puede ser profundamente enriquecedora.

2.- Con las personas excluidas y titulares de derechos, transitar de los testimonios e historias de vida a las opiniones y propuesta de soluciones.

Las organizaciones de cooperación en España tenemos mucho que aprender de las organizaciones y países en los que trabajamos y de las movilizaciones que se dan en nuestro entorno.  Algunas cuestiones relevantes aquí:  ¿Qué es lo que hace que la gente se apropie de una causa? ¿Qué hace que se una a otras personas y colectivos? ¿Por qué sale a la calle a defenderla o se moviliza de otras maneras? En mi opinión, la gente se apropia de causas en las que se siente directamente afectada, tenga un cierto sentido de la injusticia (la indignación), exista algo lo suficientemente concreto que movilice, aunque pueda ligarse a cuestiones más amplias; y piense que su movilización puede surtir efecto o tener una cierta influencia.

El sentido de pertenencia, el compartir causa con otras personas es también importante. Ahí es donde creo que las organizaciones pueden tener un papel, en aunar a personas en torno a una determinada causa, pero para ello, la cercanía a las personas afectadas es fundamental.  Creo que nos falta salir de las oficinas y tener más pulso, más contacto con la realidad.

P: Fernando de la Riva, que ya ha agitado el vecindario, escribía en su blog hace unos años “Las organizaciones solidarias del futuro actuarán desde la creatividad y la imaginación colectiva, desarrollarán nuevos lenguajes y formas de activismo social, combinarán la sensibilidad, la afectividad, la expresión artística, con la acción reivindicativa y con la puesta en marcha de soluciones”. ¿Qué te sugiere?

R: Me parece acertada. Creo que el futuro nos lleva a ello. Yo añadiría el análisis, la investigación. Pero sí, creo que aglutina muchas de las acciones que serán necesarias para llegar a diferentes públicos con distintos formatos y también para propiciar la participación de distintas personas y colectivos (escritores, artistas, otros) en la defensa de distintas causas.

P: Para terminar, como hago con todos los que se animan a agitar el vecindario, si te pidiera que destacaras una campaña -la campaña con mayúsculas-, ¿cuál sería? ¿Por qué?

R: La  Campaña Mundial por la Educación (CME). Llevo trabajando en ella muchos años y la conozco bien. Es la iniciativa de la sociedad civil en educación a nivel internacional. Nada más y nada menos. Es una campaña que nace en 2000 para lograr el compromiso en torno a la consecución del derecho a la educación de calidad para todas las personas (antes los Objetivos de Dakar, hoy el Objetivo de Desarrollo sostenible número 4). 

Y aunque tiene limitaciones, posee dos características que considero singulares: (1) la articulación entre diversas líneas de trabajo, como son la educación, la movilización, la comunicación, la incidencia política en una misma campaña y (2) la articulación a diferentes niveles: local, nacional, internacional. Tiene una acción de movilización muy característica, la Semana de Acción Mundial por la Educación, que se celebra cada año en más de 100 países en todo el mundo y en la que se movilizan entre 10 y 14 millones de personas. La CME está en la base y en las comunidades, a través de las organizaciones que luchan por el derecho a la educación, en todo el mundo, y también en los foros internacionales.

 

Nota:

Agita el vecindario es el título de una serie de entrevistas con personas vinculadas a dinámicas de construcción de ciudadanía y/o tercer sector. El vecindario es la calle, el barrio, la localidad, la región, el país y el mundo. Por tanto hablamos de ciudadanía local y global. Pero también es el tercer sector, en el que conviven muchas de las personas entrevistadas. El objetivo de las entrevistas es encontrar respuestas más allá de lo habitual. Que agiten, que muevan los cimientos de esos vecindarios. Las respuestas tienen carácter personal y no necesariamente representan a las entidades de las que los entrevistados y entrevistadas forman parte.
 
 
 

Publiqué esta entrevista desde Madrid el 2 de noviembre de 2017

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