20 Abr Ni pobreza ni desigualdad son naturales
El déficit es malo, los servicios públicos no son rentables, el PIB tiene que crecer,… Vivimos en el mundo de los dogmas. Buena parte de los políticos y los medios de comunicación tratan a la pobreza y la desigualdad como consecuencia de leyes naturales, contra las que nada se puede hacer. Esto, evidentemente, tiene un claro efecto paralizador sobre la ciudadanía que puede llegar a pensar que no queda más remedio que resignarse. Nada más lejos de la realidad, ni pobreza ni desigualdad son naturales. El déficit puede ser bueno o malo, los servicios públicos no tienen por qué ser rentables y no siempre un crecimiento del PIB se traduce en mayor desarrollo humano. La pobreza y la desigualdad son consecuencia de decisiones políticas. Y no lo digo yo, lo dice por ejemplo Joseph E. Stiglitz:
«(…) la desigualdad no es únicamente una consecuencia de las fuerzas de la naturaleza, de las abstractas fuerzas del mercado. Por mucho que quisiéramos que la velocidad de la luz fuera mayor, no podríamos hacer nada al respecto. Sin embargo, la desigualdad es, en gran medida, consecuencia de unas políticas gubernamentales que configuran y dirigen las fuerzas de la tecnología y de los mercados, y las fuerzas sociales más en general. Eso lleva implícita una nota de esperanza, pero también de desaliento: de esperanza, porque significa que esta desigualdad no es inevitable, y que mediante un cambio de políticas podemos lograr una sociedad más eficiente y más igualitaria; de desaliento, porque los procesos políticos que dan forma a esas políticas son muy difíciles de cambiar».
Pero tampoco hace falta ser Premio Nobel para llegar a la misma conclusión. Alguien, casi seguro una persona de a pie, escribió un cartel que vi en Buenos Aires que decía algo parecido:
La pobreza no es una condición natural de los seres humanos, es una imposición artificial https://jorgecastaneda.es/ni-pobreza-ni-desigualdad-son-naturales/ Compartir en XPor tanto, como conclusión, vamos a movernos, que se pueden cambiar las cosas. Aunque, como dice Stiglitz, no es fácil, también es verdad que se puede.
Datos de la publicación:
La cita es de: Joseph E. Stiglitz (2012) El precio de la desigualdad. Taurus, Madrid.
Terminé de escribir este post en Madrid el 20 de abril de 2013

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