entender el voluntariado hoy

Contexto social para entender el voluntariado hoy

Mi anterior post se centraba en las tendencias en la participación en general y en el voluntariado en particular. Hacía referencia, concretamente, a lo que he llamado voluntariado Netflix. En Voluntariado. Una expresión personal de ciudadanía para la transformación global de Intered se pueden encontrar algunas ideas relacionadas con este tema.

“Ciertas características de nuestro contexto social inciden en la forma en que hoy puede entenderse el voluntariado.

Uno de los elementos es la prisa que parece estar incorporándose a nuestro estilo de vida hasta el punto de que no tener prisa significa vivir fuera del sistema. Llenamos las agendas pensando que así es como se llena la vida y existe el riesgo de que la acción de voluntariado sea una actividad más a sumar en la larga lista de cosas a hacer, perdiendo de vista que el voluntariado es un estilo de vida que cala en todo lo que hacemos. (…) No tener tiempo suele ser una de las razones más frecuentes para abandonar el voluntariado. Pero no solo las personas voluntarias sufren del mal de las manecillas, las ONGD también se encuentran desbordadas de trabajo y caen en el error de reemplazar los tiempos de encuentro y acompañamiento gratuitos por la eficacia. Sin embargo, no se trata de abandonar la eficacia sino de encontrar la manera de ser eficazmente solidarias y solidarios.

Las ONGD caen en el error de reemplazar los tiempos de encuentro del #voluntariado por la eficacia Clic para tuitear

Las nuevas tecnologías han puesto al alcance de muchas personas la posibilidad de estar informadas de lo que pasa a miles de kilómetros y de poder colaborar en proyectos de todo tipo en pocos segundos. Sumarse a acciones y campañas, captación de fondos, apoyo en distintas tareas son algunas de las formas de solidaridad que se han abierto sin necesidad de salir de nuestra habitación. Y esto, que no deja de ser una oportunidad y que ha brindado nuevos espacios de participación a personas que no podrían hacerlo de otra manera, también se ha convertido en un riesgo para los espacios tradicionales de participación y de encuentro entre las personas voluntarias que buscan en las organizaciones algo más que la tarea que se les encomienda. Buscan un lugar donde identificarse y una gente con la que compartir sus inquietudes solidarias.

(…) también existe un riesgo y es el de ser voluntaria o voluntario de una forma indolora, sin que me afecten las distintas realidades de exclusión. (…).

A esto se suma que una sociedad que se había convertido en sedentaria ha vuelto a ser nómada. La precariedad laboral nos ha puesto en movimiento y este constante ir y venir impide la sedimentación del voluntariado en las organizaciones que ante esta nueva situación se encuentra con nuevos perfiles. Desde las personas jóvenes que no pueden comprometerse por mucho tiempo sujetos a los vaivenes del empleo hasta las personas jubiladas que gozando de más tiempo se han convertido en la base estable del voluntariado en las organizaciones.

Pero si el voluntariado promueve un estilo de vida que tiene como clave la participación solidaria alternativa a la vida centrada en el consumo, las organizaciones de voluntariado debemos buscar las fórmulas para integrar a las personas en la fase vital en la que se encuentren. (…) Se trata de favorecer la inclusión del voluntariado partiendo de su realidad concreta”.

 

Datos de la publicación

Joly Navarro (coord.) (2011) Voluntariado. Una expresión personal de ciudadanía para la transformación global. Intered, Madrid.

 
 
 

Terminé de escribir este post en Los Arroyos el 8 de julio de 2019

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