radiografía rápida de las ONGD

Radiografía rápida de las ONGD

Volver a pisar las calles es una de las lecturas que me propuse para este verano. Objetivo conseguido, acabo de terminarlo. En sus casi 130 páginas, Miquel Carrillo hace un repaso interesante por la cooperación al desarrollo en Cataluña, sobre todo, pero también por la del resto del Estado. Como no podía ser de otra manera, habla de las ONGD. Lectores y lectoras creo que coincidirán conmigo en que buena parte de lo que dice de ellas es aplicable no sólo a las catalanas. También a la generalidad de las organizaciones sociales de cooperación españolas.

De todo lo que cuenta he recogido varias ideas a modo de radiografía de las ONGD. Como siempre con el ánimo de contribuir al debate y mejora del sector y, por supuesto, invitar a la lectura del libro.

Ahí van.

1.- Las máquinas de rellenar formularios

La dependencia de las subvenciones ha convertido a los equipos de buena parte de las ONGD en especialistas en presentar proyectos a distintas administraciones. Como dice Montse Santolino en el prólogo del libro, esto hizo que se entrara en “una lógica de hiperespecialización técnica que absorbió durante años las energías y la inteligencia del sector alejándolo de la calle”. La consecuencia la sufrieron las propias organizaciones cuando llegaron los recortes en cooperación. Lo indica la propia Montse: “cuando volvimos a mirar la cara a nuestra propia sociedad nos devolvió un primero nosotros y los nuestros”.

2.- El sambenito de rojas e izquierdosas (ahora también podemitas)

No hemos sido capaces de desvincular la política de cooperación de su origen en la izquierda, “desnaturalizando su adopción por parte de otros colores y siglas fuera de ese espectro político” dice Miquel. Tampoco en el caso de las propuestas de las ONGD. Inexplicablemente los derechos sociales y económicos o la lucha contra el cambio climático siguen teniendo un claro sesgo político en el imaginario de una buena parte de la sociedad.

3.- Elefantes con reúma y el síndrome de “la gente no participa”

Dice Tomás R. Villasante que más que agarramos al mantra de la “gente no participa” deberíamos pensar en que “nosotros no escuchamos a la gente, dónde está, cuáles pueden ser sus motivaciones, y por eso la gente no acude”. Miquel Carrillo habla en el libro de cómo el 15M puso sobre la mesa “la necesidad de adoptar elementos horizontales de organización de manera más profusa y profunda” y de cómo “Esa tensión alrededor de la fatiga organizativa vuelve a aparecer con la crisis de los refugiados, con centenares de iniciativas personales de la ciudadanía, cansada de una burocracia que no entienden”. Y añade a la lista el caso más reciente del movimiento internacional contra el cambio climático y los ejemplos de Fridays for Future o Extiction Rebellion.

Total, que la gente sí participa. Sólo que lo hace con otras. Y esto ocurre, como dice Miquel “cuando ante los ojos del público te has convertido en un elefante con reúma”.

4.- Nos cuesta sin la luz de emergencia

Nada más que añadir: “(…) somos incapaces de trascender el shock emocional de la emergencia y entrar de lleno en la creación de una explicación de todo lo que pasa, de alimentar el sentido crítico de la gente de a pie de manera constante y sostenida, y, triple moral con tirabuzón, vincularlo con su tarjeta de crédito y papeleta electoral”.

5.- Habría que volver a estudiar lengua de primaria

Genial estas líneas del libro sobre la comunicación: “Llevamos mal construir frase con sujeto, verbo y predicado, sin abusar de subordinadas y matices, yendo al grano (si no tienes tiempo suficiente para leer mi florido discurso es que en realidad no te interesa, eres un superficial y no eres de los nuestros, volvemos a la lógica ermitaña irrebatible). Lo claro y conciso es frívolo, ¿se entiende?”.

6.- Supedepartamentos de marketing

Los ministerios de finanzas han marcado el paso en los gobiernos desde la crisis de 2008. Lo mismo ha pasado con los departamentos de marketing que han campado sin control en los últimos años, siempre que llegara dinero. “Han regresado los niños con mocos, muñones o sin un bocadillo que comerse, sin contexto alguno y apelando a la lágrima facilona”, además de los face to face, ese “equipo de jugadores de rugby que va placando al personal” contado cómo cambiar el mundo con una tarjeta de crédito. Ya hablé de ellos y sus consecuencias en otro post.

Algunas ideas sobre las ONGD, después de leer 'Volver a pisar las calles' de @MiquelCarr Clic para tuitear
 

Datos del libro:

Miquel Carrillo (2019) Volver a pisar las calles. Icaria, Barcelona.
 
 

Terminé de escribir este post en Cullera el 28 de agosto de 2020

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