utilizamos términos más propios de los despachos de Naciones Unidas

“En nuestro afán por ser rigurosas utilizamos términos más propios de los despachos de Naciones Unidas que de las calles que habita la gente”

La protagonista de este Agita el vecindario es Yolanda Polo. No sé las veces que habré hablado con ella de los nuevos relatos y alrededores. Muy probablemente casi cada vez que hemos coincidido en un evento, grupo de trabajo o similar. Últimamente andamos con mucha más gente en un proyecto muy ilusionante del que pronto tendréis noticias. Así que, aprovechando que nos encontramos más a menudo -digital y presencialmente-, le lancé la propuesta de que nos contara algunas cosas. Desde su experiencia como periodista especializada en información internacional, desarrollo y género, y, según me dice, desde los márgenes (esto me ha molado mucho), a continuación os dejo lo que me contó.

Pregunta: Empecemos con algo no muy concreto. ¿El periodismo es imprescindible para cambiar el mundo?

Respuesta: Las recientes fotos sobre la guerra en Yemen publicadas por el New York Times pueden responder a esta pregunta. Son fotos muy duras que muestran la brutalidad de la guerra sobre la vida y los cuerpos de las víctimas. En un ejercicio de honestidad periodística, el periódico explica por qué decidieron publicar esas imágenes. Lo hicieron porque “se trata de una crisis provocada por líderes de otros países que son capaces de tolerar un sufrimiento extraordinario de las personas con tal de seguir adelante con sus agendas políticas”. Es muy probable que estas imágenes no cambien en esencia la situación extrema que sufre la población yemení; pero la obligación del periodismo es desenmascarar los poderes que atentan contra la vida y sacar a la luz las voces de la población civil que, de otra manera, quedarían ocultas. Por tanto, sí, el periodismo es intencional y es crucial para garantizar sociedades democráticas.

Pregunta: De momento, la relación entre ONGD y medios de comunicación va más de rolletes que de relaciones estables. ¿Cómo lo ves?

Respuesta: En los últimos años, las oenegés han avanzado hacia nuevas formas de comunicación que les han permitido narrar desde perspectivas más coherentes con sus fines. La presencia de periodistas en los departamentos de comunicación ha ayudado bastante. No obstante, aún falta camino que recorrer para dejar atrás la omnipresencia del logo -que llega a actuar como marca, con todo lo que eso significa-. El contacto con los medios de comunicación para “vender” una campaña genera desconfianza; a igual que las llamadas de los medios de comunicación a las oenegés solo cuando hay alguna emergencia. Desde hace años nos preguntamos (oenegés y periodistas) cómo podemos fortalecer la colaboración entre ambos sectores sin generar suspicacias, y respetando los espacios de unos y otros. Las becas DevReporter, de LaFede.cat, son una experiencia muy interesante que da claves sobre cómo trabajar de manera conjunta, apostando por informaciones de largo recorrido que expliquen causas y consecuencias de los poderes depredadores en todo el mundo. Pienso que debemos ir por ahí. Menos notas de prensa y “venta de campañas”, y más diálogo constante, más escucha, más respeto por el trabajo de los y las periodistas, y, por supuesto, más presencia de quienes son protagonistas: las personas que sufren el impacto de las políticas devastadoras que nos invaden; nadie debería hablar en su nombre.

Pregunta: Me decía Arantxa Freire que para avanzar hacia otra forma de comunicar en las organizaciones sociales haría falta que todo su personal comunique, que no sea una responsabilidad de un sólo área. Lo he oído más veces pero no lo veo tantas. ¿Cómo lo conseguimos? ¿Alguna entidad que lo esté haciendo bien?

Respuesta: Aunque formalmente no esté establecido como tal, todas las personas de una organización comunican; lo hacen cuando deciden que un proyecto tenga un enfoque u otro, cuando acuden a una reunión,… Todo comunica, incluso el silencio. Somos seres esencialmente comunicadores y eso no lo tenemos presente en el trabajo diario con el rigor que debiéramos. En las oenegés, la comunicación suele entenderse como un departamento aislado, una pieza que se pone en marcha generalmente al final de proceso para comunicar qué se ha hecho; en ocasiones llega a tomar más peso y, entonces, recorre todo el proceso de una campaña. Ahora bien, tanto en un caso como en otro, es vista por el resto de la organización como “esas cosas del equipo de comunicación”, como algo tangencial al trabajo grueso de la organización. Eso, desde mi punto de vista, es un error; es evidente que el equipo de comunicación guía; pero también debería ser evidente que todo el personal comunica.

No podría decirte qué prácticas están cambiando estos enfoques de manera adecuada porque desconozco las dinámicas internas de las organizaciones. Lo que sí creo que deberíamos plantearnos es si nuestra comunicación (de la organización como un todo) está siendo culturalmente efectiva, y con eso me refiero a los cambios reales que estamos consiguiendo con nuestros procesos de comunicación. Este es un tema crucial que aún tenemos pendiente.

Pregunta: Vamos con una difícil. ¿Por qué las ONGD “hablan” tan raro?

Respuesta: En nuestro afán por ser rigurosas utilizamos términos más propios de los despachos de Naciones Unidas que de las calles que habita la gente. Nos enrocamos en ellos porque cada uno de esos palabros tiene matices a los que no queremos renunciar. En ese empeño, olvidamos que el rigor debe ir de la mano de la comprensión y no en su contra.

Por otra parte, ese “hablar raro” va más allá de las meras palabras raras. Las oenegés han asumido formas de hacer y contar que imponen interpretaciones e imaginarios. Hace unos 14 años, entrevisté al escritor mozambiqueño Mia Couto; entonces ya denunciaba el desarrollés que se estaba imponiendo en Mozambique de la mano de las agencias de cooperación internacionales y las oenegés. Este es un tema que me obsesiona: ¿nuestra comunicación está reforzando interpretaciones neocoloniales de las realidades en las que trabajamos? ¿Qué consecuencias tienen esos relatos en las vidas de las personas? ¿Pueden justificar la aplicación de unas políticas u otras? ¿Qué espacio tienen los protagonistas de las historias en nuestra comunicación? ¿Cuál es su rol y qué plantean? ¿Desde qué lugares explicamos y cómo? Creo si queremos avanzar hacia una comunicación humanista, internacionalista, anti racista, feminista y ecologista que genere cambios reales de la mano de colectivos de otros lugares del mundo, debemos hacernos a diario estas preguntas y revisar constantemente nuestro trabajo (tanto en comunicación, como en campañas de recaudación de fondos).

Pregunta: Y con otra que puede ser polémica. ¿Es compatible la captación de recursos con la promoción del cambio social?

Respuesta: Entiendo que son momentos complejos para las organizaciones que han visto sus fondos mermados mientras las necesidades humanas aumentan. Me consta que, a la hora de plantear campañas de recaudación de fondos, algunas oenegés se devanan la cabeza para ser coherentes con sus fines. Ahora bien, creo que ciertas campañas generan más rechazo que compromiso; prueba de ello son las denuncias que la Comisión de Seguimiento del Código de Conducta de la Coordinadora de ONGD ha recibido sobre el uso de imágenes inadecuadas y de información engañosa.

Debemos comunicar desde la inteligencia de la ciudadanía, huyendo de lugares comunes y apostando por desenmascarar a quienes causan tanto dolor y muerte en todo el mundo. Una comunicación en esta dirección, más que hacia la mera recaudación de fondos, podría generar un compromiso a largo plazo por parte de la ciudadanía, un apoyo diverso -y no solo económico-, y un reconocimiento del trabajo y de la necesidad de existir de las organizaciones.

Pregunta: Relacionado con este tema, existe un código sobre uso de imágenes que no todo el mundo cumple. ¿Una guía práctica de aplicación podría ser la solución? ¿Alguna idea más?

Respuesta: Podría ayudar, sin duda. La Coordinadora Irlandesa de ONGD (Dochas) tiene un trabajo interesante en este sentido. Existen diversas guías, recomendaciones y documentos que dan claves sobre el tipo de información que debemos promover. Sin embargo, creo que el cumplimiento del Código de Conducta depende principalmente de la voluntad de la organización para realizar una comunicación que respete la dignidad de las personas. Puede haber muchos documentos, pero si no hay voluntad…

Pregunta: Si te pidiera que destacaras una campaña –la campaña con mayúsculas-, ¿cuál sería? ¿Por qué?

Respuesta: No me atrevo a nombrar ninguna porque no creo en campañas maestras. Creo más en un trabajo de fondo en el que se abran distintos caminos de comunicación: social, política, colectiva, institucional,… complementarios y coherentes entre sí. Solo así podemos conseguir cambios integrales. Quien nos ha dado enormes lecciones de campañas en colectivo y desde la ciudadanía, ha sido la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Su propuesta tiene los ingredientes clave de un trabajo de comunicación en su sentido más amplio: 1. Acción desde la propia persona -empoderamiento personal-; 2. Acción desde el colectivo -comunicación social, de calle y activista con una enorme dosis de apoyo mutuo-; y 3. Acción en el ámbito político legislativo, con una incidencia política muy potente. La combinación de esas esferas, la apuesta por el largo recorrido, la claridad en sus demandas, la autonomía de las personas y el objetivo claro de actuar en lo personal, lo social y lo legislativo han dado como resultado enormes transformaciones.

.@yolandapolot: @LA_PAH nos ha dado enormes lecciones de campañas en colectivo y desde la ciudadanía Clic para tuitear

 

Nota:

Agita el vecindario es el título de una serie de entrevistas con personas vinculadas a dinámicas de construcción de ciudadanía y/o tercer sector. El vecindario es la calle, el barrio, la localidad, la región, el país y el mundo. Por tanto hablamos de ciudadanía local y global. Pero también es el tercer sector, en el que conviven muchas de las personas entrevistadas. El objetivo de las entrevistas es encontrar respuestas más allá de lo habitual. Que agiten, que muevan los cimientos de esos vecindarios. Las respuestas tienen carácter personal. No representan necesariamente a las entidades de las que los entrevistados y entrevistadas forman parte.

 

 

Publiqué esta entrevista desde Madrid el 30 de octubre de 2018

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