mitos sobre las campañas en ONGD

Desmontando mitos sobre las campañas en ONGD (o excusas para no ponerlas en marcha)

Hace algo más de un mes os contaba que había unos cuantos temas que me hacían pensar que las ONGD podían estar perdiendo el tren de la ciudadanía (o al menos no estar en los vagones de cabeza). Se trataba de un post que escribí a raíz del Taller de campañas – Incidencia social y movilización en el trabajo de las ONGD en el que participé.

Hoy, continuando con el análisis, comparto algunos mitos que hay alrededor de este tema. Unas cuantas ideas que repetidas en un sinfín de ocasiones han entrado a formar parte del imaginario colectivo de las ONGD. Tanto a lo interno como a lo externo. Son frases hechas que, sin gran base científica, se utilizan cuando se quiere justificar la decisión de que no se hagan campañas, movilización social o incidencia. O que se hagan de manera tímida.

De esos mitos destaco seis por ser los más habitualmente utilizados, aunque hay unos cuantos más.

1.- No hacen falta campañas porque con proyectos acabaremos con la pobreza

Empiezo pidiendo disculpas porque sé que a mucha gente no le va gustar esto. Entre ellos a unos cuantos amigos y amigas que coordinan intervenciones de cooperación en diferentes países. No es tampoco mi objetivo abrir por enésima vez un debate sobre los modelos de desarrollo, que si el etnocentrismo por aquí y por allá, etc., así que resumo: las causas estructurales de la pobreza son políticas y globales y, por tanto, sólo se solucionarán con política, especialmente en los lugares en los que está el poder (habitualmente, aunque no exclusivamente, en lo que solemos llamar el Norte).

2.- Mi ONGD es apolítica

No es que esto no sea cierto. Es que es rotundamente falso. La inacción es un posicionamiento político. Es un posicionamiento que “mantiene la injusta distribución mundial de recursos y deja las manos libres a otras fuerzas sociales que no dudan de la necesidad y eficacia de la acción política”. La frase no es mía. Es del Manual de campañas para la movilización social de Ingeniería Sin Fronteras Asociación para el Desarrollo (ahora ONGAWA).

3.- La gente no participa

Un paseo breve por redes sociales, una rápida búsqueda en Google o una lectura por encima a casi cualquier medio de comunicación con un mínimo nivel de sensibilidad hacia lo que ocurre a nivel social muestra que la gente sí participa. Para unos será mucho, para otros no suficiente, querríamos que fuera más, pero es una evidencia que hay movimiento. Es decir, que el tercer mito tampoco es cierto.

Leamos, en este sentido, a Tomás Villasante, voz mucho más autorizada que yo en el tema: “Se supone muchas veces que la gente está deseando participar, y que solo con plantearlo ya la gente va a venir a lo que nosotros digamos. ‘Es hora de superar el síndrome de la gente no me participa o la gente no me escucha’. Más bien lo que suele suceder es que nosotros no escuchamos a la gente, dónde está, cuáles pueden ser sus motivaciones, y por eso la gente no acude”.

4.- Hacer campañas es importante, pero es que no hay dinero

Este argumento se parece peligrosamente al de ciertos gobiernos neoliberales. A esos que no encuentran dinero para pensiones, sanidad, dependencia o educación pero hacen aparecer millones y millones para tanques, televisiones manipuladoras o rescates de autopistas. Dinero hay, también en las ONGD. El tema es que tiene que haber voluntad para gastarlo en campañas. A las cifras me remito. Como escribí en otro post, hace años que la obtención de recursos dio el sorpasso a la Educación para el Desarrollo en las organizaciones de cooperación españolas.

5.- Hacer campañas con impacto es caro

También lo es construir escuelas, vacunar a niños o poner placas solares en Kenia. Pero no quiero volver al tema de la voluntad, mi argumento en este caso es otro. No diré que el mito es falso, pero sí que no es necesariamente cierto. Casi a diario encontramos campañas e iniciativas exitosas que prácticamente cuentan con cero euros. Puestas en marcha desde colectivos o incluso personas individuales que cuentan con muchos menos recursos que la ONGD más pequeña. Dos de las decenas de ejemplos de los que podríamos hablar son #DesnudaLaFruta o #NoAceptoMadrid.

6.- No hacemos campañas porque afecta a nuestras opciones de financiación

Dicho de otra manera, no hacemos campañas porque no queremos cabrear a nuestros socios. O a la administración que nos concede subvenciones. Tampoco diría que sea falso, pero sí vuelvo a decir que no es necesariamente cierto. Por ejemplo, Greenpeace España, que sólo hace campañas, ingresó 11 millones en 2016 de socios y donantes. Otro ejemplo, Oxfam Intermón, una de las ONGD con un perfil político más alto: en 2015 obtuvo 3,4 millones de financiación del Estado. Es el 11% de todo lo que obtuvieron de esta fuente todas las entidades miembro de la Coordinadora de ONGD.
 

Por tanto, muchos mitos sobre las campañas y la movilización social. Algunos rotundamente falsos y otros, como mínimo, discutibles. La próxima vez que desde la dirección o la presidencia de tu organización desplieguen el manido arsenal, toca sacar el contra-argumentario.

Contra-argumentario contra las típicas excusas para que tu ONGD no organice campañas Clic para tuitear

 
 
 

Terminé de escribir este post en Madrid el 11 de junio de 2018

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